Cómo mantener la “salud” de la pareja

Virus del papiloma humanoAceptar las inevitables diferencias, evitar las discusiones innecesarias, y no hacer responsable al otro de la propia infelicidad individual, son algunos de los secretos para construir y mantener una relación más saludable y estable

Las razones más frecuentes por las cuales las parejas discuten suelen estar relacionadas con el dinero, los hijos, la sexualidad y el reparto de las tareas domésticas. En muchos conflictos subyace además, la dependencia emocional de un miembro hacia otro, o una lucha soterrada por dominar al otro y controlar la relación.

La psicóloga María Jesús Rivas, especialista en Educación, Recursos Humanos y Trastornos Psicoafectivos, explica que ante una discusión de pareja, las mujeres u hombres suelen adoptar dos actitudes básicas: huyen de la situación, se paralizan y esperan que pase la amenaza, o bien reaccionan atacando al otro, con la intención de reducirlo psicológica o emocionalmente.

Ambas opciones son nefastas para la buena convivencia y expansión de la relación, que se va resintiendo cada vez más, hasta que llega la ruptura o el problema se enquista, convirtiéndose en una fuente permanente de malestar y cada vez más peleas y discusiones.

Según la especialista, para evitar caer en el círculo vicioso de las peleas interminables, conviene adoptar una serie de hábitos que fortalecen la vida en común: auténticas “vitaminas para la felicidad” compartida.

• Buscar la solución

Los problemas no resueltos tarde o temprano salen a la luz. Es un autoengaño pensar que van a desaparecer o resolverse por sí solos. Retornan cada vez con mayor virulencia. “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, e intenta resolver tus desavenencias lo antes posible.

• Consultar a un profesional

Compromisos "eternos", la nueva moda entre las parejasSi te sientes incapaz de hacer frente al conflicto y los problemas te sobrepasan, es conveniente consultar a un experto y, si es necesario, realizar una psicoterapia de pareja o individual, para obtener otras perspectivas y nuevas herramientas para solucionar el asunto.

• Hacer todo lo posible para solucionar el conflicto

En lugar de culpar al otro del deterioro de la relación, intenta hacer todo lo que esté en tus manos para sacarla a flote. Aunque finalmente y a pesar de todos los intentos, se llega a la separación,  evitarás sentirte culpable por no haber hecho lo suficiente y te verás más libre para comenzar una nueva relación.

• Cultivar el propio bienestar

Es importante recordar que la vida en común es responsabilidad de ambos, pero la felicidad de sus integrantes es responsabilidad de cada uno de ellos.

• Solucionar la vida propia, en vez de la ajena

Es un error muy habitual, pero contraproducente, intentar solucionar la vida de la otra persona, dándole consejos y pautas de comportamiento. Esta actitud paternalista suele encubrir la incapacidad o resistencia a abordar la propia vida.

• Escuchar y dialogar

Para prestar atención al otro deja de hacer otras cosas y céntrate en la conversación. Y recuerda que nadie es “dueño de la verdad”: la opinión de cada persona y su forma de entender la vida, obedece a su visión particular, pero hay muchos puntos de vista diferentes igualmente válidos.

• Compartir su vida e ilusiones

Tiempos lúdicos, aficiones, fantasías, proyectos, buenos y malos momentos… Una de las palabras mágicas para que la relación funcione y prospere es “compartir”. Entrégate al otro, averigua como se encuentra, que desea, que le hace sentir bien y mal. “La felicidad compartida es doble felicidad, y el dolor compartido es la mitad de dolor”, reza un viejo proverbio.

• Aprender de los errores

Aprovecha las crisis y los conflictos para aprender más el uno del otro, en lugar de verlas como fracasos. En general la vida puede considerarse como un continuo aprendizaje, donde cada traspié aporta su lección.

 Adaptada de:eldia.coom.ar