Cualquiera que haya tenido una día largo y estresante sabrá que no es fácil relajarse por las noches. Por suerte el yoga es excelente para tranquilizar la mente y ayudarte a conseguir un buen descanso.

Cada vez que sientas que te está costando trabajo viajar al mundo de los sueños, intenta con el siguiente ejercicio respiratorio y algunas de las posiciones que explicaremos más abajo. ¡Dulces sueños!

1. Respiración alternada: Siéntate cómodamente en tu cama, con tu brazo izquierdo apoyado sobre tu muslo. Apoya el dedo índice de la mano derecha en algún de tus dos orificios nasales.

Debes tocarlos suavemente, pero no presionarlos con fuerza. Inhala y exhala una vez.

Luego con tu pulgar tapa el orificio nasal de manera de que el aire no pueda entrar.

Inhala durante 4 segundos con el orificio tapado. Ahora tapa de la misma forma tu orificio izquierdo y mantén la respiración por otros 4 segundos.

Finalmente, exhala durante 4 segundos a través de tu orificio derecho, manteniendo el izquierdo tapado.

Realiza este ciclo tantas veces como quieras.

Una vez estés más relajada, libera ambos orificios y realiza algunas respiraciones profundas. ¡Seguro estarás mucho más relajada!

2. Giro sentada: Comienza sentada, con ambos brazos relajados en ambos lados de tu cuerpo. Lleva tu mano derecha a la superficie detrás de tu espalda, mientras llevas la izquierda a la rodilla derecha.

Inhala profundamente y estira la columna. Cuando exhales, utiliza tus manos para girar tu torso hacia la derecha.

Mantén esta posición durante 5-10 respiraciones profundas. Luego, repite hacia el otro costado.

3. Piernas contra la pared: Acuéstate en tu cama, con las piernas apuntando hacia la pared, intentando que tu cola quede cerca de este pero sin tocarla.

Deja que tus brazos descansen al costado de tu cuerpo. Mantén en esta posición al menos 10 respiraciones profundas.

4. Posición de niño: Arrodíllate pero manteniendo tus piernas un poco separadas. Acomoda una almohada de manera que quede entre tus muslos, apoyando tu cuerpo y cabeza en ella.

Relaja tus brazos apoyándolos adelante de tu cuerpo. Cierra tus ojos y mantén esta posición por al menos 10 respiraciones profundas.

5. Plegado hacia adelante: Sentada, extiende tus piernas hacia adelante. Sepáralas para que tu almohada quepa en el medio.

Manteniendo las rodillas algo flexionadas (procurando no sentirte forzada en esa posición), toma un respiro profundo e utiliza tu exhalación para inclinarte hacia adelante, apoyándote en la almohada.

Relájate en esa posición y mantenla por lo menos durante 10 respiraciones profundas.

6. Diosa reclinada: Acomoda una o dos almohadas a lo largo y recuéstate, de manera de que tu espalda y cabeza queden apoyadas sobre estas.

Una vez que estés cómoda, junta la planta de los pies y separa las rodillas.

Relaja los brazos al costado de tu cuerpo. Mantén esta poción tanto como quieras, procurando siempre realizar una respiración profunda.

7. El cuerpo: Recuéstate de boca arriba, con las piernas ligeramente separadas y la punta de los pies mirando hacia arriba.

Descansa tus brazos al costado de tu cuerpo, con tus palmas hacia arriba en un gesto de receptividad.

Inhala a través de tu nariz y exhala por tu boca para liberar hasta todo el estrés en tu cuerpo y mente. Realiza al menos 20 respiraciones profundas.